SEXO EN EL MUSEO



Desde que abrió sus puertas hace 6 años, el Museo del Sexo de Nueva York, casualmente ubicado en un edificio que albergó un burdel, en la Calle 277 de Manhattan, no ha parado de recibir neoyorquinos y turistas en busca de nuevas experiencias.
Acá, el sexo seduce por igual a mojigatos o sadomasoquista, tal vez por eso ya han ingresado al Museo, casi un millón de personas, en su mayoría mujeres, y aunque la administración sugiere que los menores de 18 años no entren, de vez en cuando se cuela algún adolescente con las hormonas alborotadas. Acudir a este museo es una especie de escape, una aventura pecaminosa y formativa en una ciudad que lo ha experimentado todo.
Su fundador, Daniel Gluck, siempre ha dicho que la misión de su institución es preservar y presentar la historia, la evolución y la importancia cultural y humana de la sexualidad. Debido a las críticas de determinados grupos que lo tildan como “el museo de la indecencia” y además a la forma explícita de presentar el sexo, el Mosex, nunca pudo obtener la categoría de organización sin fines de lucro. Sin embargo, parte de los beneficios de la entrada son destinados a una organización que estudia nuevos tratamientos contra el SIDA.
Paralelamente, sus exhibiciones sobre la historia de la prostitución, el control de la natalidad, la obscenidad, los fetiches y los medios de comunicación especializados en sexo, han tenido el apoyo de instituciones como el sistema de Bibliotecas Públicas de Nueva York, la Academia de Medicina, los archivos de la Alcaldía y la Sociedad de Anticuarios.
Además de la colección permanente con más de 9.000 objetos sexuales, el Museo del Sexo presentó desde su inauguración, exhibiciones como “NYC Sex“, una investigación sobre la evolución del sexo y sus subculturas en la ciudad de Nueva York y su influencia en América,“Vamps and Virgins”, muestra fotográfica de las pinup americanas,"Stags, Smokers, & Blue Movies", donde se pudo ver las primeras películas que dieron origen al porno actual y “Sex machine”, una exposición sobre las maquinas de sexo, etc.
El año pasado se exhibió: “The Sex Lives of Animals” un viaje voyeurista sobre el comportamiento sexual en el reino animal y “Sex Life of Robots“, a través del cine de animación se muestraba a un robot pornógrafo haciendo de las suyas con su máquina bien lubricada.
Y si no llegás a Nueva York el museo abrió sus puertas al mundo cibernético y a cualquiera con ganas de escribir sobre sus experiencias sexuales sin inhibición alguna, una especie de Blog que se llama Maping Sex in America y podés penetrarlo cuando quieras.

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